DIOS


                  DIOS                                       

Es lo más grande y maravilloso que puede ocupar la mente humana. Es del más alto interés buscar las huellas en su Palabra y en su universo, además es de suprema importancia porque nuestro concepto de Dios determina nuestros puntos de vista sobre el mundo, el pecado, la vida, el deber y la conducta.                         Las ideas torcidas o nociones anti-bíblicas de Dios acerca de su carácter divino,conducen inevitablemente a conceptos pervertidos en toda verdad bíblica. El tema en consideración ejerce una influencia espiritual bien definida sobre el carácter. No podemos captar todo lo que significa este gran tema y al mismo tiempo vivir en una forma contraria al propósito y carácter de Dios.                  La creencia conduce, o debiera conducir, a la conducta. Entonces, con reverencia, seriedad y oración, comprenderemos nuestro estudio con el sentimiento de que el terreno que pisamos es terreno santo.“Hay algo más que considerar; la importancia indescriptible del espíritu con que emprendemos el estudio del tema; ya sea por la vía de la evidencia o de la experiencia personal, debemos hacerlo con espíritu de mansedumbre y temor”. Primero: En espíritu de mansedumbre. Si estamos orgullosos de nuestras propias concepciones, todo será vano. La puerta del Reino es la humillación.                                                                                                 Segundo: En espíritu de temor. No debemos acercarnos a este terreno con espíritu de liviandad  ni con frivolidad. Alleguémonos con mansedumbre y temor, busquemos con humildad y fervor, y nuestra búsqueda no habrá sido vana. El universo material. Los consumados designios y la destreza e artífice que nos muestra el mundo material, así como las leyes que lo gobiernan, nos enseñan la realidad de Dios y sus atributos naturales.                                                                                                “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día. Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabra, ni es oída su voz. (Sal. 19:1-3).

PBRO.ADOLFO ASTUDILLO
 







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